Crujientes de pollo y calabacín

Hay que sacar provecho a todo lo que tenemos en el frigo así que, utilizando la pasta filo que sobró de hacer la quiche de queso de cabra y dátiles, hemos hecho un aperitivo perfecto: crujientes de pollo y calabacín.

El uso de la pasta filo para hacer aperitivos está casi de moda, no hay restaurante donde haya unos “crujientes” de algo. Podemos hacer infinidad de aperitivos ya que se puede llenar de (casi) todo lo que se nos ocurra y dándole tantas formas como nuestra imaginación nos lo permita.

Y, aunque como más ricos quedan es friéndolos, ya sabéis que no somos muy amigos de las frituras, los haremos al horno para darles un toque más saludable.

¿Invitamos a los amigos a cenar y probar estos crujientes de pollo y calabacín?

Ingredientes (12 unidades aprox.):

  • 4 láminas de pasta filo
  • Un calabacín mediano
  • Una pechuga de pollo fileteada
  • ½ cebolla morada
  • Una cucharadita de cúrcuma
  • Sal y pimienta
  • Cebollino (para cerrar los saquitos)

Preparación:

Pelamos y picamos la cebolla muy fina. Ponemos una sartén a fuego medio-bajo con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y echamos la cebolla con una pizca de sal. Dejamos que se poche a fuego lento hasta que esté blanda y empiece a transparentar.

Mientras la cebolla se pocha, pelamos y cortamos en dados pequeños el calabacín. Cuando la cebolla esté pochada, incorporamos el calabacín en la sartén y, removiendo de vez en cuando, dejamos que se ablande.

El calabacín tardará un ratito en ablandarse así que vamos a ir aprovechando para preparar el pollo. Lo ideal es cortarlo lo más pequeño posible, para que se integre bien con el calabacín y tengamos un relleno homogéneo. Yo usé una pechuga de pollo fileteada que corté en pequeños trocitos con las tijeras. También podéis usar carne picada de pollo (pedida al carnicero, no queda igual de bien con la preparada del súper).

Cuando el calabacín empiece a ablandarse, incorporamos el pollo a la sartén y subimos un poco el fuego para que se cocine bien. Salpimentamos y añadimos una cucharadita de cúrcuma para darle color. Si queréis ponerle vuestro toque personal, incorporad las especias que más os gusten para que les dé el sabor que queráis. Cuando el pollo pierda el color rosado y esté cocinado, apartamos del fuego y reservamos.

Como ya os he comentado en alguna ocasión, la pasta filo se seca con bastante rapidez cuando está al aire, volviéndose menos manejable y más quebradiza. Así que tendremos que ser más o menos rápidos a la hora de preparar los saquitos.

Colocamos un papel vegetal sobre la bandeja del horno y, encima, una lámina de pasta filo. Pintamos con un poco de aceite y colocamos encima otra lámina. Con un cuchillo afilado, cortamos las láminas de pasta en cuadrados (yo las corte en 6) que nos servirán para los saquitos.

En cada cuadrado de pasta, colocamos un poco del relleno que tenemos preparado. No pasaros con la cantidad de relleno porque si no, no podréis cerrar bien el saquito. Para cerrar el saquito, lo más fácil es ir llevando una a una las esquinas del cuadrado hacia el centro y cerrarlo con un cebollino.

Con los saquitos rellenos y cerrados, los metemos al horno precalentado a 180º C durante unos 15 minutos, hasta que estén bien doraditos. Ya tenemos listos nuestros crujientes de pollo y calabacín. Si no los vais a comer en el momento, dejadlos sobre una rejilla para que no se ablanden por la base.

¡Que los disfrutéis!

Un comentario en “Crujientes de pollo y calabacín

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