English muffins o panecillos a la sartén

Amigos panarras, ¿estáis preparados para otra sesión de pan casero? La receta de hoy es más fácil que nunca porque… ¡no necesita horno! Preparamos unos english muffins o panecillos a la sartén.

Es verdad que hacer pan casero puede dar pereza: amasar, esperar el levado, hornear un montón de tiempo, etc. Pero cuando te animas y pruebas tu propio pan piensas, ¿por qué no habré hecho más cantidad? Los english muffins que os voy a enseñar a hacer hoy hacen que merezca la pena el esfuerzo (tranquilos, es poquito el que hay que hacer) porque están deliciosos y, encima, se hacen en la sartén.

Además, este mes adelantamos el Reto #Asaltablogs porque tenemos… ¡Asaltablogs Invisible! El adelanto se debe obviamente a las fiestas navideñas y, precisamente por ese motivo, para que todos tengamos nuestro “regalo/asalto” este mes, en vez de asaltar a un solo blog, nos asaltamos entre nosotros a lo amigo invisible. Mi Asaltablog Invisible ha sido Un toque de canela que, como yo, se ha estrenado esta temporada en este reto. Me ha costado lo más grande decidir qué receta robar porque había tantas que me gustaban…pero finalmente los agraciados han sido estos english muffins o panecillos a la sartén, que he adaptado un poquito (receta original aquí).

Ingredientes (12 panecillos):

  • 400 g de harina de trigo normal
  • 3 g de levadura seca de panadero
  • 240 ml de leche *
  • 20 g de mantequilla/margarina
  • 20 g de azúcar
  • 1 huevo
  • Un pellizco de sal

* Podéis usar agua, pero con la leche quedan más esponjosos

Preparación:

Empezamos mezclando la levadura y el azúcar con la leche tibia hasta disolverlos completamente. Dejamos reposar 10 minutos para que la levadura empiece a hacer efecto.

Pasado ese tiempo, vertemos la harina junto con la sal en un bol amplio y hacemos un hueco en medio, a modo de volcán. Derretimos la mantequilla en el microondas en tandas de pocos segundos, lo justo para que se derrita, no queremos que se caliente mucho. Incorporamos la mantequilla derretida, el huevo batido y la mezcla de levadura al bol con la harina.

Y ahora la parte más divertida, nos remangamos bien y… ¡manos a la masa! La cosa es fácil, simplemente mezclaremos lo justo para que todo esté bien integrado, todavía no vamos a amasar nada. Obtendremos una masa muy pegajosa, que os va a dejar las manos como si fuerais niños pequeños jugando con plastilina, pero no os asustéis porque la masa es así, no hace falta que añadáis más harina. Simplemente, intentad despegaros de las manos la mayor cantidad de masa posible y la juntáis con el resto en el bol.

Y ahora… ¿cómo amasamos si está inmanejable? El tiempo es la solución ya que ayudará a que el gluten se hidrate y empiece a hacer efecto, facilitando la labor de amasado. Para ello, alternaremos reposos de 15 minutos con 1-2 minutos de amasado y poco a poco veremos que la masa se vuelve más manejable y deja de pegarse a las manos.

Os explico más detalladamente el amasado. La primera vez, no hace falta ni que saquéis la masa del bol, simplemente estiramos un poco de un lado, lo llevamos al centro y vamos repitiendo por todo el borde de la masa (como si estuviéramos haciendo un saquito con una tela). A partir del segundo amasado, impregnamos la mesa de trabajo con un poco de aceite, pasamos la masa a la misma, nos impregnamos también las manos con aceite y amasamos de la misma manera. Repetimos el proceso unas 3-4 veces y, finalmente, hacemos una bola con la masa y la dejamos en el bol engrasado ligeramente con aceite y tapada con un paño hasta que doble su volumen (dependiendo de la temperatura podrá tardar de 2 a 4 horas).

Cuando la masa esté lista, espolvoreamos abundante sémola de trigo duro sobre la mesa de trabajo y echamos la masa encima. Estiraremos la masa con las manos, apretando suavemente para desgasificarla hasta que tenga un dedo de grosor más o menos (1,5 cm aprox.). Con un cortapastas/cortagalletas/vaso de unos 7-8 cm de diámetro, vamos cortando los panecillos y los vamos poniendo en la bandeja del horno, sobre un papel vegetal donde habremos espolvoreado más sémola de trigo duro. Con la masa sobrante, hacemos una bola y volvemos a estirar y cortar. Espolvoreamos un poco de sémola de trigo por encima de los panecillos también y los dejamos tapados con un paño durante unos 45 minutos (no hace falta que doblen su volumen).

Pasado ese tiempo, ponemos una sartén a fuego medio-bajo (no hace falta nada de aceite o mantequilla) y cocinamos nuestros english muffins. Simplemente los hacemos 6-8 minutos por cada lado, tapando la sartén para que acumule calor, se hagan mejor y no se queden crudos por dentro. Según estén hechos, los dejamos enfriar sobre una rejilla.

Ya están listos nuestros english muffins, tened cuidado y no os los comáis de una sola sentada :) Pueden aguantar perfectamente 3-4 días en un recipiente/bolsa hermético/a.

¡Que los disfrutéis!

12 comentarios en “English muffins o panecillos a la sartén

  1. Me encantan! Pasan a la sección de “panes para cuando no tengo desayuno y no me da tiempo a levar un pan”, donde hasta ahora estaban el pan de soda y los panes planos. Me apunto esto para la próxima.

  2. Ostras nunca había visto este tipo de panecillos pero me han entrado por los ojos, parece que estás riquísimos!!! habrá que hacerlos… Besines ines y felices fiestas

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