Pan Hokkaido con té matcha (matcha Hokkaido milk bread)

Sigo mis panes caseros, haciendo distintas variedades para ir probando recetas :) Hoy le toca a este pan Hokkaido con té matcha.

Y es que no podía preparar este pan de otro modo. Este pan de leche es de origen japonés y, según dicen el nombre le viene porque fue en la isla Hokkaido donde se originó. Así que, aprovechando el té matcha que traje de mi viaje a Japón el verano pasado, decidí incluirlo en la receta (también podéis ver otras recetas utilizando este ingrediente). El resultado es un pan Hokkaido con té matcha con un ligero de contraste de sabores y una llamativa miga :)

Además, como ya dije en la receta de panecillos de leche, para realizar este pan Hokkaido se utiliza la técnica (también japonesa) del tang zhong, con la que conseguiremos un pan más tierno y duradero.

Y, por último, he de decir que la receta viene como anillo al dedo esta semana porque este pan Hokkaido con té matcha está preparado en su totalidad con harinas de Harina Tradicional Zamorana. Por si no os habéis enterado aún, os informo que estoy sorteando un pack de estas harinas a través de Instragram con motivo del 5º aniversario del blog :) Así que ya sabéis, corred a participar para poder preparar este pan Hokkaido con té matcha.

Ingredientes:

Tang Zhong

  • 35 g de harina
  • 175 g de leche entera

Masa

  • Tang zhong
  • 540 g de harina de fuerza (en mi caso, 390 g de harina Ariana gold y 150 g de harina tradicional zamorana)
  • 10 g de levadura fresca
  • 60 g de azúcar
  • 50 g de nata
  • 140 g de leche entera
  • 2 huevos M-L
  • 8 g de sal
  • 50 g de mantequilla
  • 15 g de té matcha

Preparación:

Empezaremos preparando el tang zhong que, si no sabéis lo que es, os podéis pasar a echarle un vistazo a la receta de panecillos de leche porque allí también lo uso :) Pues bien, ponemos la leche junto con la harina en un cazo y, con unas varillas, removemos hasta que esta última este totalmente disuelta en la leche. Ponemos el cazo a fuego medio-bajo durante 2-3 minutos, el tiempo justo para que se empiece a espesar y formar una especie de papilla. Retiramos del fuego y esperamos hasta que se enfríe.

Antes de seguir os aviso que voy a explicar la receta usando una panificadora para el proceso de amasado, pero podéis hacerlo a mano perfectamente. En la receta de panecillos de leche os explico el proceso a mano ya que en ambas recetas el amasado se hace de la misma manera. Aclarado esto, continuamos :)

En la cubeta de la panificadora (o si tenéis un robot de cocina que amase también os sirve), añadimos todos los ingredientes de la masa excepto la mantequilla, la levadura y el té matcha. Además, primero tendremos que poner los ingredientes líquidos (leche, nata, tang zhong y huevos) y luego el resto (harina, azúcar y sal).

Ponemos el programada de amasado y dejamos unos 5-10 minutos (dependiendo de la fuerza que tenga la harina que estéis usando), hasta que haya una masa homogénea. Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente en dados y la levadura y volvemos a amasar de la misma manera, hasta que la masa haya absorbido toda la mantequilla y obtengamos una masa lisa y brillante.

Con la masa lista, la dividimos por la mitad y, a una de ella, agregaremos el té matcha en polvo. Amasamos esa mitad de la masa (a mano o a máquina) lo justo para que se absorba el té matcha y se reparta homogéneamente por toda la masa.

Engrasamos ligeramente con aceite un par de boles y colocamos las “medias masas” en ellos. Tapamos con un trapo de algodón y dejamos fermentar hasta que doblen su volumen (en mi caso estuvieron 2 horas y media). Pasado ese tiempo, desgasamos las masas apretando bien contra la encimera (queremos una masa sin aire para nuestro pan Hokkaido).

Dividimos cada masa en 4 porciones iguales, boleamos cada una de las 8 porciones resultantes y las dejamos reposar durante 10 minutos.

Ahora toca darle forma a nuestro pan Hokkaido :) Cogemos una bola de masa sin té matcha (por ejemplo), la aplanamos contra la encimera y hacemos dos pliegues como si estuviéramos cerrando un tríptico. Aplastamos/estiramos bien con el rodillo hasta obtener un rectángulo estrecho y delgado. Repetimos el proceso con una bola de masa con té (de las verdes).

Ponemos un rectángulo de masa sobre el otro y volvemos a aplastar/estirar con el rodillo, para que se peguen bien ambas masas. Enrollamos las masas y colocamos el rulo sobre el molde (al que le puse spray desmoldante para evitar que se pegasen durante el horneado, aunque podéis simplemente enharinarlo). Repetimos toda esta operación con el resto de las bolas de masas hasta obtener un total de 4 rulos.

Aunque intento explicar el proceso lo mejor posible, a veces es complicado expresas de forma clara el mismo. Por eso mismo, en las fotos podéis ver todos los pasos para el formado del pan Hokkaido :)

Tapamos con un paño de algodón el molde y volvemos a dejar que fermente hasta doblar el volumen (en mi caso, otras 2 horas y media).

Pasado ese tiempo, pintamos el pan con leche y lo metemos al horno precalentado a 180ºC durante 35 minutos. Si veis que se dora demasiado antes de acabar, tapadlo con papel de aluminio para evitar que se queme.

Una vez horneado, sacamos del horno y dejamos reposar el pan dentro del molde unos 10 minutos antes de desmoldarlo. Dejar enfriar totalmente sobre una rejilla.

¡Que lo disfrutéis!

Si os animáis a probar la receta de este pan Hokkaido con té matcha, no dudéis en compartir vuestra versión etiquetándome en las redes sociales (Facebook | Instagram | Twitter).

Inspiración de la receta: panes hokkaido de Chus Sevillano del grupo de Facebook «El club del pan»

Aviso para principiantes

Hacer pan casero no es una ciencia exacta, hay muchos factores externos que no podemos controlar y que influyen en el resultado final, como pueden ser el tipo de harina utilizada, la temperatura de la habitación (o del frigorífico) donde dejéis la masa, la temperatura del horno, etc. Por eso mismo, aunque hagáis la receta siempre igual, nunca obtendréis el mismo resultado, habrá diferencias en vuestro pan.

En lo que a mí respecta, intento detallaros el proceso lo mejor posible tanto con fotos como por escrito. Aun así, seguir al pie de la letra la receta no implica que obtengáis un pan exactamente igual al de las fotos, por la acción de esos factores externos que os he comentado.

Saber trabajar con esos factores (echar más agua si la masa no tiene la textura necesaria, acortar/alargar el tiempo de levado, etc.) es algo que se aprende con la práctica así que no os desaniméis si a la primera no os queda un pan de libro, volvedlo a intentar y veréis como poco a poco, con la misma receta, conseguís mejores resultado :) ¡Ánimo panarras!

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