Patatas risoladas

No hay acompañamiento que me guste más que unas patatas fritas caseras bien crujientes. El problema es que no son demasiado sanas como para comerlas a diario…Pero la receta de hoy os dará la solución para seguir acompañando vuestros platos con unas patatas mucho más sanas: patatas risoladas.

¿Patatas risoladas? Sí, yo tampoco las había escuchado hasta que las hice por primera vez. Se llaman así porque son una forma típica en Francia de hacer las patatas y allí las llaman pommes de terre rissolée, de ahí la traducción. Rissolée quiere decir dar color a un alimento cocinándolo en materia grasa (típicamente mantequilla, aunque en la receta usaremos aceite de oliva virgen extra).

Estas patatas risoladas son un sustituto perfecto para las tradicionales patatas fritas porque solamente se usa el aceite necesario para dorarlas, con lo que absorben menos grasa y son algo más sanas. Además, nos quedarán unas patatas crujientes por fuera pero blandas por dentro.

Cuando las probéis, no vais a querer hacer las patatas de otra manera. De hecho, fueron el acompañamiento perfecto para los san jacobos de lomo que preparamos la semana pasada, nosotros ya somos fan de ellas.

Ingredientes:

  • Patatas lo más pequeñas posibles
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vino blanco
  • Hierbas aromáticas al gusto (orégano, romero, tomillo, etc.)

Preparación:

Pelamos las patatas y las cortamos en gajos (si usáis patatas muy pequeñas que se puedan comer de un bocado, no hará falta cortarlas). Las lavamos con abundante agua para quitarle un poco el almidón.

Tenéis dos formas de cocer las patatas: bien en agua a la forma tradicional o bien usando el microondas. Yo me suelo decantar por la segunda opción, así que será la que os cuente. Simplemente ponemos las patatas en un bol amplio, apto para microondas. Echamos un chorrito generoso de aceite de oliva virgen extra, removemos para que se impregnen bien todas las patatas y cubrimos el bol con film transparente. Metemos al microondas durante unos 10 minutos, aunque el tiempo puede variar dependiendo del tamaño de las patatas.

Independientemente del sistema elegido para cocer las patatas, el punto perfecto de cocción será aquel que nos deje las patatas blandas pero sin que se desmoronen fácilmente.

Ponemos una sartén amplia a fuego medio-alto y echamos el aceite justo para cubrir el fondo de la misma. Incorporamos las patatas y removemos de vez en cuando para que se vayan dorando uniformemente. Cuando estén casi listas, subimos el fuego y echamos un poco de vino blanco, dejando varios minutos para que se evapore. Por último, solo nos queda añadir las hierbas aromáticas que más os gusten y mezclar todo para que se impregnen bien.

Así de sencillo es preparar unas (algo más sanas) patatas risoladas bien crujientes por fuera y blanditas por dentro, perfectas para acompañar todas vuestras recetas.

¡Que las disfrutéis!

 

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