Tarta de zanahoria (o carrot cake)

Hacía tiempo que no me ponía el delantal de repostero y qué mejor que enseñaros a hacer una tarta de zanahoria (o carrot cake).

Es una de mis tartas preferidas, cuando como algún dulce en la calle, si hay tarta de zanahoria me tiro a ella directamente. Y aun así, nunca me había animado a hacerla en casa porque siempre pensé que sería muy complicada y que me saldría un “churro” de tarta…pero no, es muy sencilla de hacer y está exquisita.

La tarta de zanahoria siempre se suele asociar a la cocina estadounidense, junto con el brownie y la cheese cake, pero su origen es anglosajón. En la Edad Media, el uso de azúcar y miel estaba restringido solo a las clases altas debido a su coste, así que la zanahoria se convirtió en uno de los principales edulcorantes en la comida del pueblo. Fue por ello que en Reino Unido, donde las zanahorias abundaban, se hizo popular esta tarta. La receta fue llevada a Estados Unidos por emigrantes británicos, volviendo a Europa después de la II Guerra Mundial, época de nuevo de escasez, razón por la que la asociamos a la cocina estadounidense.

Bueno, tras el pequeño momento histórico culinario (las cosas que uno aprende escribiendo esto), pasamos directo a los fogones.

Ingredientes:

Para la tarta (molde de 18 cm)

  • 300 gr de zanahorias (unas 3 zanahorias grandes)
  • 200 gr de harina de repostería
  • 200 gr de azúcar (100 gr de azúcar blanco y 100 gr de azúcar moreno) *
  • 175 ml de aceite de girasol
  • 2 huevos XL
  • 2 cucharaditas de levadura química (Royal de toda la vida)
  • 1 cucharadita de canela
  • ¼ cucharadita de sal
  • Un puñado de nueces (opcional)

* Yo uso mitad de azúcar blanco y mitad de azúcar moreno pero podéis poner toda la cantidad de un solo azúcar.

Para la cobertura

  • 250 gr de queso crema (estilo Philadelphia)
  • 60 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 200 gr de azúcar glass
  • Extracto de vainilla al gusto

Preparación:

Pelamos las zanahorias y las rallamos lo más fino que nos permita nuestro rallador, para que se integren mejor con el bizcocho. Si queréis podéis secarlas un poco para evitar que luego suelten agua y os quede un bizcocho más sequito pero yo prefiero dejarlas así.

En un bol aparte echamos el aceite y vamos incorporando el azúcar poco a poco, removiendo después de cada vertido, para que se mezclen bien los ingredientes. Luego incorporamos los huevos y volvemos a mezclar todo bien. Por último, echamos las zanahorias que hemos rallado previamente, removiendo bien todo para que quede mezclado.

Por otro lado, en otro recipiente, mezclaremos todos los ingredientes secos que nos quedan, es decir, la harina, la levadura, la canela y la sal. Estos ingredientes mezclados los iremos incorporando poco a poco al bol anterior donde tenemos el aceite, el azúcar y los huevos. Lo ideal sería tamizarlo según vayamos incorporando para evitar que se formen grumos a la hora de mezclar todo.

Según vamos incorporando los ingredientes anteriores, tendremos que ir batiendo para que se forme una mezcla homogénea. Yo uso un simple tenedor para batir todo pero si tenéis unas varillas o una batidora de varillas os será mucho más cómodo :) Después de incorporar los ingredientes secos, ya solo nos falta echar, opcionalmente, un puñado de nueces en trocitos.

Cogemos el molde que vayamos a usar para meter al horno y lo engrasamos con un poco de aceite. Para estas cantidades yo he usado un molde desmontable (por la facilidad a la hora de desmoldar) de 18 cm de diámetro.

Truco: para que os resulte más cómodo mover la tarta después del horneado, poned un papel de horno cubriendo el fondo del molde y así, al ser este desmontable, el papel se quedará “pillado” al cerrar el molde :)

Vertemos toda la mezcla en el molde y lo metemos a media altura al horno precalentado (¡muy importante!) a 180º C durante unos 45 minutos. Como siempre os digo, el tiempo depende un poco de cada horno así que para saber si vuestra tarta está lista, sólo tendréis que pincharla con un palillo o cuchillo y comprobar que sale limpio.

Recordaros que es muy muy importante que no abráis el horno durante la primera media hora para que no se os “baje” el bizcocho debido a la pérdida de calor que conlleva abrir la puerta. Cuando lleve 40 minutos y queráis comprobar si ya está hecho, podéis abrir sin problema :)

Sacamos el bizcocho y lo dejamos enfriar un rato. Pasados unos 15 minutos, yo suelo desmoldarlos con mucho cuidado y dejarlo enfriar sobre una rejilla.

Mientras el bizcocho se enfría haremos la cobertura. En este caso vamos a hacer un cream cheese frosting (pijada de nombre) que usaremos también para rellenar la tarta y que no tiene ninguna complicación.

Ponemos en un bol el queso crema y la mantequilla y batimos bien todo. Al igual que antes, si tenéis una batidora de varillas o unas varillas manuales os vendrán de perlas, pero podéis hacerlo perfectamente con un simple tenedor, una cuchara de madera, una espátula de silicona… Una vez mezclado, iremos incorporando el azúcar glass poco a poco y batiendo constantemente hasta que obtengamos la textura deseada. Por último, echamos extracto de vainilla al gusto, con una cucharadita sería más que suficiente. Os advierto que es una cobertura bastante dulce así que si id probando de sabor, no os vayáis a pasar de dulce ni de vainilla para vuestro gusto.

Ya solo nos queda dejar bonita la tarta. El bizcocho tendrá que estar totalmente frio para que podamos trabajar con él sin que se nos derrita el frosting, así que si podéis dejarlo enfriar un par de horas o meterlo en el frigorífico un rato, mucho mejor.

Si os gustan las tartas rellenas como a mí, podéis partir el bizcocho por la mitad para rellenarlo con el frosting. Partir el bizcocho es un movimiento delicado puesto que se nos puede romper si no tenemos cuidado. Existen herramientas especiales para esto que consisten en una estructura de metal con un alambre a cierta altura que será el que corte el bizcocho. Pero si no tenéis nada de eso, podéis hacerlo con un cuchillo grande bien afilado y con mucha precaución. Sobre todo tened mucho cuidado con los bordes de la tarta porque, al estar más cocidos que el centro, están más duros y se os puede romper un poco (admito que a mí se me rompió un poco por un lado). Con el bizcocho partido por la mitad, untamos bien de frosting y volvemos a poner la parte de arriba.

Una vez relleno, solo nos queda cubrirlo entero de frosting. Aquí podéis usar vuestra imaginación para decorarlo o simplemente podéis echar por encima el frosting y extenderlo con una espátula de manera para que quede lo más liso posible por todos lados.

Para mí, esta última parte es lo más difícil de la receta, soy un manazas y no consigo que me quede una tarta bonita…podéis comprobarlo en las fotos. Me voy a tener que apuntar a un curso de decoración de tartas para que me den nociones básicas…

Pero bueno, aunque acabéis con una tarta fea como la mía, nosotros no somos nada superficiales y como el interior es delicioso, eso nos conquistará el estomago :)

¡Que la disfrutéis!

Un comentario en “Tarta de zanahoria (o carrot cake)

  1. Muy bueno

    Hoy he tenido la oportunidad de probar esta receta preparado por el grandioso chef Guille y he de decir que estaba muy buena. Mis dies para su tarta.

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