Provolone con tomate al horno

¿Quién no ha ido a un restaurante italiano y ha pedido provolone con tomate al horno como entrante? Es un entrante de lo más clásicos y seguro que la mayoría lo habéis probado.

No suelo publicaros platos tan sencillos pero me apetecía compartir con vosotros uno de mis entrantes favoritos. Y, como la mayoría de los entrantes, este provolone con tomate al horno es de lo más fácil de hacer.

Si sois tan amantes del queso como yo, disfrutaréis como locos con una buena cazuela de provolone con tomate al horno. Ese queso bien fundido que se estira hasta el infinito cuando te lo intentas llevar a la boca :)

A mi personalmente me gusta acompañado con su buena cantidad de tomate frito, que no se quede el queso solo en el plato. Hacerlo con tomate casero siempre es un acierto, pero si queremos hacer un entrante en 5 minutos lo mejor es decantarse por un buen tomate frito. En Helios.es podéis encontrar una gran variedad de salsas que le vienen de lujo a esta receta.

Ingredientes:

Preparación:

Como ya os he dicho, como la mayoría de los entrantes, este provolone con tomate al horno tiene poca preparación pero no por ello podía faltar en cualquier recetario que se precie.

Antes de nada os aconsejo que tengáis los ingredientes a temperatura ambiente, sobre todo el queso, para que se funda bien en el horno.

También os aconsejo utilizar una cazuela de barro porque reparte mejor el calor y, además, le da un toque rústico que queda genial en la mesa.

Pues bien, empezaremos colocando una generosa capa de tomate frito en la base de la cazuela. Lo ideal es que el queso no toque el fondo de la cazuela para evitar que se pegue a este.

Ponemos el queso provolone (normalmente en formato medallón) sobre el tomate y espolvoreamos especias al gusto. Las más adecuadas son las hierbas provenzales (orégano, tomillo, romero, albahaca) para darle el toque italiano. Yo os recomendaría que pusierais un poco de chili picado para darle un toque picante a la receta.

Metemos al horno precalentado a 180ºC durante unos 10 minutos. Yo prefiero ponerlo a temperatura más bien baja para que el queso se funda igual por todos lados. Si ponemos el horno muy fuerte se nos quemará por arriba y no se habrá fundido por debajo.

Cuando veamos que el queso parece empezar a derretirse, podemos darle un golpe de gratinado si queréis. Así os quedará una capa más crujiente en la superficie.

Sacamos del horno con cuidado de no quemarnos y servimos inmediatamente antes que se enfríe.

¡Que lo disfrutéis!

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